Se me ocurre releer aquella glosa de Trump en 2016 (uno de mis primeros posts por estos pagos y con el que inauguré también mi cuenta de X -zurdmanway-) y descubro cómo, frente a Trump .0 (antes del 1.0 y no digamos del actual 2.0, recién estrenado, todo expectativas y aún nada de gestión), yo ya visionaba el reseteo. Desde mi país dimitido de sí mismo, en un año especialmente idiota en nuestra política doméstica, cuando una de las escasas actuaciones decentes fue el intento del PSOE de excretar a Pedro Sánchez (intento tristemente fallido, que acabaría en su retorno triunfal y su ascenso en 2018 a presidente/autómata con aspiraciones vitalicias -repetición de la grotesca paradoja de que el breve mandato de Rubalcaba tratando de enmendar los yerros de ZP sería tirado a la basura por Rajoy y su maricomplejinado low profile con que dilapidó la mayoría absoluta de 2012, elevando los yerros a leyes eternas en materia de administración territorial y de usos y costumbres "políticamente correctos/as/es"), uno miraba esa "química" entre Trump y Putin como la conjunción que podía acabar con lo que antes de Biden y de Obama y de la institucionalización de lo WOKE como suprema ley occidental, mi país vivía desde 2004. Lo que vivió Rusia con el yeltsinato sirvió como vacuna antioccidental que permitiría uno de los mayores consensos de población en torno a un presidente regenerador como Putin, incluso en tiempo de guerra, algo realmente insólito si no se tiene en cuenta el tremendo fracaso y frustración que supuso la secuencia iniciada por Gorbie a mediados de los 80 y autosaboteada por el propio Yeltsin (un Yeltsin asqueado de su propia "obra") a finales de los 90, primero con Primakov y después con la opción definitiva por Putin. En España, por el contrario, la disfuncionalidad (mucho más artera y tóxica que la procustiana secuencia rusa de encaje "a lo bestia" en Occidente) se planteó como ingeniería social sobre una población ya de por sí bastante abúlica (donde sólo parecían motivados determinados sectores centrífugos y ciertos lobbies "de género") y no hubo vacuna sino pura intoxicación que todavía se mantiene y cuyos contados antitósigos (un Vidal-Quadras, la AVT, VOX o los borborigmos cada vez más aislados del mundillo ultra y de nuestras castizas imitaciones de la ND) están a años/luz (tanto por torpeza como por incoherencia) de la ORBANIDAD húngara, del neolepenismo francés inaugurado por doña Marina, de la LEGA post/Bossi, o de la ascendente AfD comandada por la walkiria Weidel. Y hablar de comparaciones con la galaxia MAGA ya es risible de puro odioso.
Pero, hablando de paradojas, y remachando el clavo nietzscheano de "LO QUE NO ME MATA ME HACE MAS FUERTE", sin los cuatro años de interregno (de "robo de elecciones", en lenguaje trumpiano) no se concibe a TRUMP 2.0, a la dinámica pura y dura del RESETEO. Humillaciones, persecución judicial, intentos de asesinato no sólo no han hecho mella en el actual inquilino de la Casa Blanca, todo visceralidad y ego, sino han alimentado sus deseos de revancha y le han permitido rumiar sobre sus errores "de aprendiz" en la primera legislatura. TRUMP 2.0 le dice a TRUMP 1.0 "YOU'RE FIRED" y las más venenosas y patológicas influencias de la humanosfera (cada vez más arrinconadas en la UE, UK y un maidan a punto de colapsar) sienten temblar el suelo bajo sus pies de barro. El Atlántico y su ismo hoy tiene más que ver con la Atlántida (aquel continente con vocación de Titanic). El Pacífico (donde Occidente, llegando a su extremo, se encuentra con el nuevo amanecer del simbólico proyecto Bering -antimateria conceptual del túnel del canal de La Mancha-) o de los CUERPO A CUERPO diplomáticos con los carismas fuertes que hoy IMPERAN en el planeta. Los Extremos (Oriente y Occidente) son los que cuentan. Y Europa, vuelta Eurasia, sólo tiene sentido si mira al Este con esperanza y no con odio. Y consumando esa mirada al Este, se topará con el reseteo americano (el encuentro en Alaska, los cambios sustanciales en Silicon Valley, la limpieza de Hollywood, la regeneración de El Salvador -el país latinoamericano más extremoso en sus lazos con Oriente y Occidente, empezando por su mandatario-, el abandono de la doctrina Wilson por la doctrina Monroe...).
LA GLOBALIZACION DE LA MULTIPOLARIDAD: el equilibrio de las voluntades de potencia reconociéndose unas a otras en el respeto y la competencia, sin hubris canceladoras. La PLURALIDAD como requisito sine quanon de aceptación de la REALIDAD.
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