jueves, 19 de abril de 2018

EMPODERAMIENTO Y MULTIPROPIEDAD




Un reciente chateo con Mame a propos de sueños y ascensores me ha acabado inspirando esta chorradica. No tan chorradica, desde mi condición de minipropietario metapolítico alérgico a la demagorrea.


































"Se puede ser multipropietario y de izquierdas. ¿O no?" 
(parafraseando una cita de Nacho Escolar) 

sábado, 14 de abril de 2018

REVOLUCIONES DE SALÓN: Otro mundo es posible (VI) INVENTANDO REALIDADES


Retazos contra la mentira
(...)
—¿Qué opina de la perfopoesía?
—Que se queda en perfo. Ahora hay mucha poesía de cantautores, estilo Marwan, que es la misma que todos escribíamos con quince años a nuestras novias del instituto. Vivimos en un país de mentira.
Entrevista a Javier Sánchez Menéndez en Diario de Sevilla
Obra de Ubé
Críticos que alaban a un poeta (televisivo en este caso) porque "su poesía se entiende". Arte y poesía entendible. Se entiende que entendible por la masa popular. Estos son los supremos valores de esta civilización posposposmoderna. Pobrecitos Huidobro, Vallejo, César Moro, Paul Eluard, Artaud... no pasarían ni el casting.
José Manuel Ubé y González por la madre, en su     Facebook   

Pobrecito Belcebú
eres cándido como una flor
piensas que no hay nadie como tú
y hay muchísimos que son peor
Pobrecito Satanás -Vainica Doble



Nadie está en posesión de una verdad universal, porque entre otras cosas, hay gente pá tó, que decía el torero, y eso del panteísmo ideológico inquisidor multipolar que quiere recortar lo que sobra de una sitio y añadirlo a lo que supuestamente falta es un ciclo corrupto que de puro rápido es lampedussiano. Lo que le pasa a esta lucha pamplinesca del y tú más, —volviendo a las Vainica 2 españoles, 3 opiniones— es que uno, libre de polvo y paja, llega a la conclusión que todo es humo, pavesas al viento, energía que se disipa por la boca y por el culo a base de cuescos mentales y halitosis hueca, pero hedionda. La necesidad imperativa de ciertos sectores de acercar el arte a las masas, limando aristas no con fresas, sino con martillos pilones, añadiendo un poco de azúcar a esa píldora que nos dan, consigue que a fuerza de aguar ese vino del espíritu que es la cultura, se acabe ofreciendo droga intelectual tan cortada que consigue, en vez de chispeantes chiribitas de placer en el cerebro, encefalogramas planos con atisbos de una profundidad tan somera que cualquiera diría que está a ras de suelo. Plano, como la Tierra Plana de los conspiranoicos del geoide. 

Refería una vez Carandell que la cultura popular no gusta al pueblo. Como debe ser, cabría añadir. La denominada cultura popular es popular entre los que gustan —gustamos— de referencias más elaboradas. La auténtica cultura del pueblo es la de las tradiciones, y a esa sí que le da fuerte la postmodernidad. El futuro ha pillado al atávico pasado desprevenido y lo ha destruido casi por completo. Lo que quieren ahora es crear una nueva cultura para todos, convirtiendo lo —aparentemente— simple de las formas de expresarse  de las personas sencillas en simplismo bañado de postverdad. Quieren que el pueblo llano, sea plano, que podría parecer lo mismo, pero no lo es. Los frentes son muchos, demasiado para intentar erradicarlos. La invasión del plato cuadrado, las corrientes homogeneizantes del buenrrollismo, el frentismo y la irrealidad. Si a la artesanía lo llaman arte popular, los artesanos, honrados trabajadores manuales se han visto sustituidos en esto del "arte popular" por mercachifles, por "artistas", cuando lo popular no está jamás hecho por artistas, sino por los oficios liberales. Los artesanos vivían de lo que ofrecían, o sea, funcionalidad, a la que añadían un extra de cosa bonita, duradera y resistente. Ahora, en tiempos de obsolescencia programada, los popes de lo último, intentan sustentar un andamiaje cultural sobre lo efímero, o lo que es aún peor, sobre la nada. Las modas son más dictatoriales que nunca han sido, no por nada, sino por la rápida propagación vírica de la información. 

Utilizar los vehículos del entertaiment para sacar a relucir movidas minoritarias, presuntamente cultas, es una técnica que en literatura se viene empleando desde que el mundo es mundo, pero que a partir de s. XIX, y sobre todo a partir de la mitad del s. XX, con la aparición del autor de bestseller profesional ha derivado es que cualquiera escribe un libro a día de hoy. Ellos o sus pobres negros. Pero al menos en el negro hay un oficio. Ahora se bastardiza el DIY (Hazlo tú mismo) con el  ECDI (Cualquiera lo puede hacer... me lo acabo de inventar). Y los que relucen más y mejor en la mediocridad son efectivamente, los mediocres, los que saben mejor vender "el amoto". Los buenos tienen la coherencia del genio —y su excentricidad—, y los malos... los malos tienen una ilusión y unas ganas por hacer lo que hacen —he ahí el friki del que se aprovechan— fuera todo duda. Los mediocres, que solventan la papeleta eficazmente, de forma pinturera, y se lo llevan calentito en programas prime time, suplementos dominicales siendo influencers en Instagram o personal shoppers de famosos de neuronas contadas. . De ellos es el hoy. Mañana no sabemos si habrá —para ellos, claro—.

Y mientras nosotros, quien más y quien menos, queridos seres luminares, buscamos nuestra Kadath oteando el horizonte entre sueños, esperando el milagro del Apocalipsis o ¿por qué no? el reconfortante ulular de los insectos en el desierto.


martes, 27 de marzo de 2018

¿MORIR POR LA TONTERIDA?




"Pégale, Homer, pégale, pégales a todos..." (Bart Simpson, esperando pasar una tarde divertida)


Siempre que me da el bajón hasta lindes suicidas, me salva la pregunta celiniana "¿Y SI ME PIERDO LO MEJOR?".

Estoy deseando ver si "la Comunidad Internacional" (o sea, un Occidente cada vez más menguado, sólo apoyado por los filonazis de Kiev y Estados Bálticos, la rusófoba Polonia y una esquizoide Chequia -nada más esquizoide que el club de Visegrado, intentando conciliar la fobia a Moscú de algunos con la aversión general de sus miembros a la tonterida decadente y las malas costumbres, por no hablar de la USA desgarrada entre Trump y su yerno, tan visegradesca a su modo-) decide disciplinar a Putin como hizo con Milosevic en la primavera del 99. ¿Se bombardeará Moscú como se hizo con Belgrado? ¿Entraremos en la guerra termonuclear global por las prioridades terminales de unos cuantos frente a la creciente contestación de la mayoría del planeta? 

En nombre de la autofagia de género, de los low profiles, del ecoanimalismo, del gauchoatlantismo troskoprófilo, de las revoluciones coloridas y maidaneras, del daesh y sus mareachis (pobrecitos ellos y qué maaaalo es Assad...), de los centrifuguismos alentados por el jodío viejo (Soros), del supremacismo de la buena conciencia... ¿el planeta petará?

Yo sigo pensando que la última palabra la tiene la Naturaleza y los humanos responsables que se atienen a ella y rechazan el vivir la realidad a su capricho cual reality. Y que, como a Bart, la tonterida menguante viniéndose arriba sólo puede depararnos... UNA TARDE DIVERTIDA. Entre SIDA social (o sea, civilización inmunodeficiente) y pulsión de supervivencia, me da que será la última la que se imponga. 




domingo, 25 de marzo de 2018

REVOLUCIONES DE SALÓN: Otro mundo es posible (V) APOCALIPSIS DIARIO



Uno de los signos de los tiempos es que cada día es un apocalipsis. Cada día es una jornada histórica de algo. Eso nutre el afán de lucro de los medios y los polemistas.
Pero como a Pedro, que engañó tantas veces con el lobo, nos devorarán. A fuerza de alertas y zangarreos sicalípticos, las personas sensatas o simplemente hastiadas, recluidos en sus castillos y burbujas, se levantarán un día y mientras desayunan verán el fin del mundo desde la ventana, porque melones, el APOCALIPSIS REAL no será tuiteado.

Mundo muerto, mundo en paz.


viernes, 9 de marzo de 2018

REVOLUCIONES DE SALÓN: Otro mundo es posible (IV) P(r)ENSAMIENTO ÚNICO


El/los pensamiento/s único/s  prensan nuestra mente, haciendo de cualquier discurso de disidencia real una herejía.
Antes se manipulaba la historia ya escrita. Ahora te dicen que es historia antes de que acontezca. O quizás siempre ha pasado, y yo no me he dado cuenta.
La quema de brujas ocurre en escenarios pseudopolíticos: platós de televisión, timelines y muros de RR.SS., en los ritos —ya sean religiosos o laicos— y en el papel barato de las gacetas y boletines matutinos. Señalar con el dedo al enemigo. Los enemigos de mis enemigos son mis amigos. No me importa de donde viene el cashflow si es por una buena causa. El fin no justifica los medios, PEROOOO... 

Los que realmente anhelan la libertad tiemblan solos con sus demonios o bailan con los dioses en la montaña, en sus burbujas formadas por los quistes de la incomprensión del p(r)ensamiento y por la magra fibra neuronal que se endurece a base de luchas profilápticas contra un entorno tan enrarecido.

PUES SE HA QUEDAO MUY BUENA TARDE PARA UN APOCALIPSIS.

sábado, 3 de marzo de 2018

REVOLUCIONES DE SALÓN: Otro mundo es posible (III) LA CONCIENCIA TRANQUILA



En asuntos internacionales,
la paz es un período de trampas entre dos luchas.
Bitter Bierce

Uno no puede librar una guerra en la actualidad sin el apoyo de la opinión pública, 
que es tremendamente moldeada por la prensa
y otras formas de propaganda.
Douglas MacArthur

La propaganda no engaña a la gente, 
sino que simplemente les ayuda a engañarse a sí mismos.
Eric Hoffer


La denuncia en una foto, en un post, en un golpe de ratón.
Niños muertos, ruinas, sangre, cráteres, carne destrozada.
Dale al like.
Si esto te indigna comparte.
Eres tan mala persona que pasas de largo de la agonía, de la destrucción.
DE LA GUERRA.
Entrar al trapo. Pocas veces. ¿Pero y las causas? —te preguntas— ME DA IGUAL... —te responden— LO QUE ME IMPORTA ES LA TRAGEDIA HUMANA.
Ya un señor tan antiguo como Platón, el de las anchas espaldas decía que todo lo que nace proviene necesariamente de una causa; pues sin causa nada puede tener origen.
En el mundo actual las causas se difuminan en propagandas, en complejidades demasiado insondables, y parece que por eso no hemos de buscar las fuentes primordiales. No ya la verdad o la iluminación, sino el origen mismo de algo. Ese origen os aterra, y por eso lo obviáis, resistentes de red social, porque lo más seguro es que seáis cómplices de quienes provocan vuestros terrores lejanos; y no tan lejanos. 
Niños muertos, ruinas, sangre, cráteres, carne destrozada.
Firma este Change.org contra las canalladas.
Luego te veo, que me voy a ver Netflix.

En fin...

 Up patriots to arms, Engagez-Vous  



domingo, 25 de febrero de 2018

REVOLUCIONES DE SALÓN: Otro mundo es posible (II) YOUTUBERS

También se podría mirar esta falta de criterio en lo visual desde el punto de vista de las corrientes actuales del arte y del diseño —sean o no sean lo mismo—. La posmodernidad aboga por el eclecticismo y el relativismo como contraposición a la “tradición”. ¿Pero hasta que punto no es una impostura todo lo que rompe con lo anterior a sabiendas, y sin basarse en ella? Fernando Márquez, relativo a esto comenta: «siempre he odiado la postmodernidad por lo que tiene de simulacro. Me parece que una sociedad que se basa en el simulacro está conjurando sus peores demonios.» Si todo lo antiguo es caduco, ¿no lo es acaso toda la tipografía y sus convenciones? Al parecer sí, pero ¿hasta que punto — y ya desde una óptica meramente cotidiano— es eso útil? El diseño tiene una función comunicativa, un uso prosaico, a veces incluso banal, pero si rompemos con lo anterior sin poner una cimentación adecuada ¿no se hundirá como la casa en la arena? El desconocimiento en el profesional o la huida hacia delante, es aún más grave que la del usuario que se cree profesional, pues habiendo tenido al alcance normas de estilo y procesos, las ataca sin una reflexión profunda, tan sólo por el mero hecho de innovar o ser “diferente”. Es la cultura de consumo rápido, de modas pasajeras, de gurús instaurados por algún interés en vender algo, casi siempre humo. No es pues el caldo de cultivo ideal para que la alfabetización visual se desarrolle y que la educación estética llegue a todos, al faltar unos referentes. Vivir en un constante simulacro sólo aportará más desorden en un mundo ya de por sí bastante entrópico. La cultura del “todo vale” ha desarmado el armazón de una eficaz comunicación visual. El arte es libre, sí, pero no a costa de la simulación del arte, a la simulación de la propia vida.



En este opúsculo demasiado específico hablaba de la alfabetización visual en el diseño, pero es extrapolable a cualquier cosa que nos entre por "lo sojo".
En otro orden de cosas, también podríamos hablar de una aparente simulación de la libertad de expresión, desde el punto de vista que el que habla tampoco tiene nada que decir. O sea, nada realmente relevante y/o desestabilizante para el sistema que lo sostiene. Pero en casi todos los youtubers, y eso los salva al menos de ser propagadores de humo, se da una premisa fundamental: su forma de comunicarse no tiene demasiadas lecturas; o sea, no marean la perdiz más allá de metáforas o símiles de andar por casa para un público poco o nada exigente. Bueno, esto es matizable por la existencia de fans y haters, pero desde luego no es algo demasiado premeditado desde el punto de vista intelectual. De ahí su éxito, y que a los no nativos nos resulte poco interesante, vano o incluso desagradable. Pero es que es como si las obras de teatro de fin de curso de párvulos hubiesen sustituido a formatos profesionales y/o artísticos. Es una evolución del DIY, pero sin la —evidente— carga política y ética de una estética determinada. Y eso sí, con una evidente pretensión de vivir de eso, aunque pocos lo consiguen.


viernes, 23 de febrero de 2018

REVOLUCIONES DE SALÓN: Otro mundo es posible (I) El SPEAKSELFIE


Uno de los signos definitivos en los individuales manifiestos de indignación  y egocentrismo era el SPEAKSELFIE o el grabarse a sí mismo con un smartphone o listófono —muchas de las veces conduciendo y/o en el trabajo— denunciando alguna situación que creían injusta o que le podía reportar aplausos, difusión y viralidad. Era un gran ejemplo de manipulación a pequeña escala y populismo de perfil bajo, pero muy eficaz entre los descontentos que se dejaban llevar por la turba y su turbulencia.

No hay que confundirlos con los denominados por aquel entonces youtubers que eran muchos más influyentes en la masa juvenil, pero sus objetivos eran bastante diferentes —enriquecerse, hacer mofa, un camino para huir de la soledad—.

El adicto al speakselfie solía pertenecer a un colectivo del sector público —médicos, profesores, funcionarios—, de la comunicación —blogueros, periodistas, tertulianos— o del sector servicios —transportistas, taxistas—. Una de las divisas fundamentales de este tipo de opinólogos era un supuesto sentido común que solían confundir con lo que pensaban ellos, o creían que pensaba su potencial público.  Los temas eran lugares comunes variados y tendentes a la demagogia: robo de las arcas públicas, asuntos deportivos —sobre todo futbolísticos—, la red de carreteras, noticias coyunturales y paranoias personales.

de Compendio de modos y costumbres de principios de milenio (Ediciones Martínez Roca, 2087)

viernes, 15 de diciembre de 2017

¿QUE FUE PRIMERO, EL HEROISMO O LA VILLANIA?



En el teatriyo eXXXpañol surgido del 11M, con sus ingenierías sociales, sus low profiles, la creciente ordalía de las víctimas ("si las agreden seguro que algo habrán hecho") y la constatación de que la violencia y la arbitrariedad son el mejor modo para conseguir privilegios, las más elementales y perogrullescas nociones y diferencias entre heroísmo y villanía se trastocan del todo. 















lunes, 30 de octubre de 2017

CONCISION FATAL



Se me ocurren mil consideraciones, ironías, análisis de trago largo entre lo que voy goteando en comentarios o posts del FB y también lo que me callo: podría, como otrora, alumbrar un artículo/tocho diciendo con pelos y señales las verdades del barquero Caronte pero, sabedor de que nadie va a reaccionar ni salir de su autoengaño (visceral o simulado), me limito a desahogarme con este proverbio cagarruta.



Los cobardes se vienen arriba a cuenta 
del bajo perfil de sus ¿contrarios?