domingo, 15 de marzo de 2026

La OME como detonador de Trump 2.0


Tal vez fue antes, con la recuperación "relámpago" de Crimea, cuando Trump epifanizó con Putin. Doctrina Monroe en plan cirílico, según su percepción. Volver a unir lo desmembrado.

Pero algo mucho más audaz se puso en marcha en febrero de 2022. Cuando Crimea, Trump ¿se había planteado ya acceder a la Casa Blanca? Cuando se inicia la OME, Trump está fuera de juego, apeado de Washington, acosado por procesos legales, traicionado por no pocos de quienes colaboraron con él en su primera legislatura: juguete roto con fuertes deseos de revancha. El estado de ánimo ideal para valorar todavía más a su siempre muy valorado Putin...

Las críticas de Trump contra la OME no son por la iniciativa sino por su encallamiento (ecos oscuros de otrora: I Guerra Mundial, Vietnam...). A diferencia de Crimea, la OME no está siendo una actuación "relámpago".

Pero, no obstante, supone para Trump un antes y un después: quienes critican las acciones de Putin, quienes apoyan a Zelensky, son los mismos que lo detestan, que desean su encarcelamiento o incluso su muerte.

Las acciones más beligerantes de Trump 2.0 han de enmarcarse en su percepción de la OME y en su atención constante a su modelo áureo de gobernante, Vladimir Putin.

Hoy Irán, incluso en su posible "encallamiento", se ha convertido (para bien y para mal) en su propia OME (¿Venezuela sería su Crimea?).

Claro que hay una diferencia: Trump no es Putin.

No es un gestor maestro. Es una mezcla de ego, audacia y odio al Occidente establecido cuyo valor estriba en romper puentes con las unipolaridades woke y neocon, en su paleoconservadurismo hiperMUSKulado con esteroides tecnológicos y en ese retardo emocional que, en explosiva mezcla, dinamiza su condición octogenaria en un decisionismo desenfrenado y bárbaro (en el sentido de dinamitador de civilizaciones terminales) con algo de bebé furioso. 

Otra diferencia es que la OME era la lógica reacción por mor de estricta supervivencia. El conflicto con Irán no es algo así para los USA: en todo caso, para quien lo tienta en la aventura, Netanyahu. Y quizás aquí podamos testear, según se desarrollen los acontecimientos, el temple de Trump como gestor. Si su propio ego se rebelará a la sospecha de ser marioneta de otros o acabará atrapado en una red de insidias que minen su soberanía. 

La OME no debilita el consenso de la población rusa en torno a Putin. Muy al contrario. El embrollo iraní, aparte de profundizar en la Secesión 2.0, ha provocado convulsiones en el propio núcleo de consenso trumpiano, en la galaxia MAGA.

Veremos qué pesa más en Trump: si su atención al modelo áureo de Putin o la tóxica ascendencia de Netanyahu (a diferencia de Trump, es el campeón húngaro de la orbanidad quien sabe manejar las relaciones con éste en un equilibrio con Putin, Trump y China sin perder los papeles -ni su presencia como "troyano" en la UE-). Tal vez, aparte de Putin, el actual inquilino de la Casa Blanca también debería de estudiar con más atención a Orban... 

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