En el momento en que en Occidente un cierto delirio hubriaco llevó a convertir en tópicos términos como FIN DE LA HISTORIA, NUEVO ORDEN MUNDIAL o GLOBALIZACION, la Historia iniciaba su revuelta contra ese delirio en la plaza de Tienanmen y en los primeros choques en los Balcanes. Hoy esa revuelta creciente, ese RESETEO impuesto por la R-E-A-L-I-D-A-D (esto es, por la constatación de que cada acto tiene sus consecuencias), ha acabado con la hubris occidental y ha adquirido una escala planetaria. La globalización es un concepto hoy redefinido por China para sus propios fines, funcionales y pragmáticos, sin ápice de hubris. Y el Nuevo Orden Mundial hoy se llama MULTIPOLARIDAD y MIGHT IS RIGHT y las relaciones internacionales han adquirido, en su potenciación del "cuerpo a cuerpo" tanto en acuerdos como en conflictos, características previas a la Revolución Industrial pero con los esteroides tecnológicos de la IA e Internet. El todo atado y bien atado del consenso catedralicio que se difundió por Occidente a partir del experimento ZP puesto en marcha (corrección política y wokismo elevados a terminales de poder ejecutivo culminando los asaltos anteriores a los media y las universidades) un domingp de marzo de 2004 tras el mayor atentado terrorista sufrido en mi país, hoy es algo deshilachado y menguante. La previsibilidad antiutópica que se pretendía con EL FIN DE LA HISTORIA hoy es la incógnita de cada día por venir. Porque la complejidad de lo REAL se impone a la narrativa precocinada de los realities. Entramos en el tiempo de los límites marcados por los otros. El Poder, sin vestiduras virtuales de chantajes demagógicos, se limita a sí mismo en su diversificación. No hay Mal ni Bien: hay funcionalidad y disfuncionalidad, aciertos y errores. Darwinismo geopolítico. En una palabra, HONESTIDAD.
