lunes 3 de marzo de 2008

HUSH HUSH




"...y entonces tuvo otro acceso de ira. Demandó al chofer que parara el coche inmediatamente. En la nevera de la limusina había cinco botellas de agua. Número impar. A ella no le gustan los números impares. Toda la troupe quedó inmovilizada hasta que llego una nueva limusina a recogerla."

Gala de los oscars, año 2008. Camino de la fiesta benéfica de Elton John.


Hay un aspecto de los famosos que me apasiona. Internet y los infinitos e interconectados blogs de cotilleos, cada uno más abyecto, cada uno con una historia más depravada, cada día con una vuelta de tuerca a la perversión del anterior, no han hecho sino disparar y hacer cotidiano lo que antes era un placer esporádico.


La Conejera del Super Ego.

Pasaba los veranos en el pueblo de mi madre. Meseta castellana profunda y calor palpitante, ese calor continental que parece una radiación flotante, asesina. La sombra era obligada, y mi sombra favorita era una abandonada conejera. Había un baúl lleno de revistas, que traía mi tía del bar, una vez sustituidas por una versión nueva. Diez Minutos, Pronto, Tele Indiscreta, Interviú... toda la buena mierda estaba allí.

No me gustaba la Interviú, nunca me ha gustado. Daba para una paja insatisfactoria, y para una lectura incompleta. Me parecía absurda, con un toque delirante. Vamos a ver, allí aparecía Conchita Velasco, ya madura, con las bufas colganderas. Puro delirio de español medio. Yo entonces solo lo sospechaba, pero la Interviú era pura filfa, era la dolorosa revelación de la chusquedad de las pasiones intimas del español medio.

La Tele Indiscreta era tibia. Simple información, aunque salían cosas de la tele y eso me gustaba. Diez Minutos: el calor empezaba a crecer, pero no llegaba a las cimas de mi revista favorita de por entonces, la que me inició en el vicio. Les hablo ni más ni menos que de la revista Pronto.

La revista Pronto, yo entonces lo veía así (y ahora no quiero revisar mis cosas de niño, no soy uno de esos teintañeros que compran juguetes, no me gusta la desilusión ni la revisión ni el revivir nada y me gusta aceptar las cosas tal y como fueron y me parecieron), era sórdida. Tenía algo escandalosamente tragicómico. Tenía punch. Me tragaba en el verano todas las Pronto del año. Leo muy rápido, con ansia. Creo que desarrollé esa habilidad, o ese defecto de los 9 a los 12 años, devorando agazapado en la conejera aquellas revistillas, intentando leer a la misma velocidad a la que Rafi Camino cambiaba de novia en aquellas páginas. Nunca llegué a cogerle, sin embargo, me hizo ganar muchas letras por hora.


La revista Pronto no era explicitamente trash ni tampoco ácida. De hecho, siempre presentaba una cara amable de las celebridades. Julio Iglesias en un festejo de la Jet, siempre en blazer, tan broncíneo que parecía una erupción por abrasamiento en el propio papel de la revista. Espartaco Santoni sonriendo con una negocianta a su lado, en la inauguración de su último concepto hostelero. Pitita Ridruejo, asustando a los niños y haciendo aullar a los animales, saliendo entre niebla de una celebración barroca para la beneficencia. Un risueño Joaquín Prats enseñando su piscina y posando en batín en el salón de su casa. Unos textos entre lo halagador y lo mitológico, que para una mente infantil provocaban las primeras chispas de sentido escéptico, y que a la vez alimentaban una curiosidad enorme por aquellos estilos de vida, por aquellas personas tan despreocupadas y de un aspecto tan extraordinario.

Pasado el aluvión rosa, venía el contrapunto. La tragedia. La tragedia doméstica humana. Uno pasaba de las fotos de agencia de Gunilla, a la más descarnada realidad. Si. Aún más descarnada que Gunilla.

La madre de casa gorda, en ese inmortal posado español en el cual una compungida señora con hombreras, preferentemente con gafas ahumadas, sujeta un retrato con los bordes difuminados en blanco y fondo azul cielo de un niño aturulado vestido de marinero, sujetando un palomón de cerámica: "Se lo llevó la droga". "Lo atropelló un camión". "Murió en la mili".

La pregunta que siempre me he hecho es "¿después de ver esta foto o antes?". ¿Podría ser este tipo de instantaneas una especie de vudú de andar por casa?.

Gente que pesaba ciento veinte kilos y tenía pelo en sitios equivocados siempre miraba a la cámara en todas las fotos, con una expresión entre la perplejidad y el natural adormecimiento propio de la digestión. Gente a la que le ocurrían desgracias sin nombre, e injusticias sin número. No entendía qué impulsaba a aquella gente a testimoniar su mala suerte de aquella desdichada manera, aumentando aún más su penuria.

Quizá, y la verdad es que realmente no lo sé, allí estaba el encanto morboso de aquella revista. Lo dionisiaco y lo letrínico. Los caraduras y los miserables. Quizás solo fuera el tacto del papel. Probablemente solo fuera que me aburría.

Pero nunca dejé de tener un ojo puesto en los famosos. Y otro en los casos de infortunio mundano. Ambos eran sórdidos, ambos eran vergonzantes de la misma manera, solo por estar expuestos a mi escrutinio. Más mayor descubrí que, realmente, ambos podían darse en el mismo personaje. Y que la suma de ambos era más que los dos por separado. Hay una sinergia en ello.


El Gran Colapso de Occidente



Yo no sé que es lo que la mayoría de la gente vé al seguir la vida de los famosos. De adulto, disfruto conscientemente de las aventuras y desventuras de los famosos. Ojo, no me interesa ni uno solo de todos los salidos de los programas de tele-realidad. Esas inmundicias zafias no significan nada. No hay en ellos ni una sombra mortecina de la majestuosidad de Pajares alto de yeyo, desbocado de yeyo, a las puertas del teatro el otro día, mismamente. Son carne muerta.

Quizás Bustamante haya atraido mi atención, si, pero porque siempre he visto en la indecisión de su mirada, en lo arrojado de su inconsciencia, una clara catastrofía en potencia. He fantaseado, y durante momentos lo he visto cerca, con la foto de Busta muerto en el water de su casa, un water totalmente clase media, pero con dorados, con una camiseta sin mangas y un pantalón ajustado, pero desabrochado y un poco como bajado para cagar, con una mezcla estúpida de sustancias a su alrededor, gordo y cabizbajo.

Desgraciadamente, la zorra sin escrúpulos con la que se ha casado hará todo lo posible por mantener a su fuente de ingresos con vida. Y el pobre Busta es influenciable. Se le nota en el peinado.

Los famosos, con el tiempo, han venido a significar para mí la oposición al yoga, al samadhi, a la muerte-resurrección chamánica, a la caridad cristiana. A la renuncia del yo. A la busqueda de la fusión con Algo Superior. Y por alguna extraña consecuencia de la regla de los opuestos, me fascina tanto como me fascina la busqueda de lo místico.

Los famosos representan la catársis de las ideas acerca del yo que hay en occidente en nuestros días. La busqueda desenfrenada del foco hacia el yo, esa construcción artificial. Los famosos alimentan el ego, se indigestan, con todas las supercherías de nuestra Cultura. Son el producto de una época y de una ideología. Son lo que el mandala de su Cultura les dice que hay que ser para alcanzar la satisfacción.

Desde luego, no la alcanzan. Pero esto también es divertido. Ver su destrucción es entretenido, y de alguna extraña manera, significativo. Me encanta ver a Nicole Kidman desfigurandose cada día un poco más, me encanta ver a Colin Farrell drogado y tambaleante grabando su sex-tape, queriendo parecerse a su omiviril Dios católico irlandes.

Me gusta ver a todas las starlets torturándose a si mismas. Sus desgracias son mis alegrías. Me interesa sobremanera ver las reacciones de seres que inmerecidamente, según nuestros standars, disponen de lo que en Occidente consideramos como prebendas (dinero, sexo y aprobación), hartarse de si mismos, emborracharse de su propia figura, hiper-vitaminarse e hiper-exponerse, haciendo de sí mismos una exposición ambulante, haciendo de su yo una farándula trotamundos de esplendor y regocijo, mientras los demás mini-seres caen, a punto de explotar de puto asombro, ante sus pies.

Me encanta ver ese proceso que les convierte en carcasas portadoras de un pequeño infierno.

Con el tiempo, he desarrollado la capacidad de diferenciarlos. Sé, por ejemplo, que para Brad Renfro, la única salida lógica era la muerte. Igual que lo es para Paris Hilton, para Lindsay Lohan o para Paquirrín. Y creo, sinceramente, que es lo más honesto y consecuente que deben hacer. Deben explorar las posibilidades de su persona. Deben tocarse en todos los puntos, deben degustar todos los placeres, deben despertarse entre todo tipo de desperdicios, deben humillarse frente a todos de todas las maneras que el super-ego del momento les permita conocer. Y luego, lo otro.

Después de Las Vegas, el único billete que se puede comprar es a Memphis.

Ana Obregón, o Angelina Jolie, por ejemplo, son de otro tipo. Son serpientes resistentes, cerebrales y mutantes. Han desarrollado tal capacidad de sacrificio para estar en el centro de la cámara que pueden tolerar el fuego de su propia destrucción, aunque lo siguen llevando dentro y les consume. Pero tienen una seguridad: No pueden engañarse a si mismas, pero pueden engañarnos a nosotros. Y en el fondo, se saben demasiado cobardes.

Miseria: Parque Temático.

Y sigo disfrutando viendo a Britney Spears colocada de Adderall meándose encima sin bragas. A Madonna recibiendo a su maestro de kabbalah, que atiende en helicóptero. A Owen Wilson inconsciente en su cuarto de baño mientras está a punto de morir desangrado. A Tom Cruise, con la mirada perdida, recordandonos que conduce motos, que tiene mujer e hijos y que no es nada gay, mientras lanza una escalofriante sonrisa. A Mari Kate Olsen escapando a tropezones, confortablemente atontada, de la cama donde está muerto Heath Ledger. A Anna Wintour introduciendo en la cocaina (que ella misma no consume) a una modelo de catorce años a la que envidia y se quiere tirar. A Amy Winehouse cortándose el brazo con una cuchilla, queriendo asustarnos a todos. A Jennifer Lopez solicitando de nuevo a su equipo de preparación tras cada pequeño movimiento para el posado. A John Travolta, con su pelo pintado directamente sobre el cuero cabelludo, expulsado de una sauna de Toronto por perseguir erecto a otros clientes masculinos. A Mariah Carey enseñando los dieciseis cuartos de baño de su mansión, cada uno decorado según una temática diferente. ¿Su favorito?: "El de Hello Kitty".

10 comentarios:

Anónimo dijo...

de alejandro:
y ¿ todo esto para que? para ser el asidero de la cultura en ciernes..
ya se habrá escrito mucho acerca de esta tortura mediática, pero asi como usted lo dudo ¿ o si?

Xabibenputa dijo...

Hola Alejandro, supongo que se escribe y se ha escrito mucho de todo este asunto. Casi siempre desde la crítica y el desprecio, porque tiene muy malas connotaciones todo el tema de la prensa rosa, por motivos evidentes, lo que no sé es a qué se refiere con "como usted".

Yo lo he hecho contando lo que veo y como he llegado a verlo, en esencia, que de niño me atrajo por motivos irracionales, por su sordidez, y de mayor porque me parece el síntoma de una enfermedad social derivada de un estado de las personas muy negativo y erroneo, representativérrimo de la configuración mental occidental.

El síntoma más espectacular y divertido.

Y, quizás, me averguenzo, porque es un hábito compulsivo que tengo. ME miró muchos blogs de famosos en internet.

Y de alguna manera, como decía, me encanta desvelar el aspecto sórdido de las vidas de los famosos, como a Ellroy (de ahí el título). Me gusta más cuanto más terrible la drogodependencia absurda, cuanto más evidente la homosexualidad camuflada, cuanto más notoria la equivocación estética, cuanto más estrafalaria la adquisición inmobiliaria, cuanto más destructivo el ataque de ira...

Porque la conclusión a la que quería llegar (y que quizas sea mi aportación personal al asunto, ya que la sordidez de la vida social ya la trató Ellroy, como decía, y extensa y brillantemente, en sus novelas cortas), es que todo esto me parecen manifestaciones de una forma de entender la propia identidad, el ego, que es basicamente enfermiza.

Que, quizás, deriva de la religión monoteista, y del Dios omnipotente, omniviril, omnisciente y con mal humor.

Que, quizás, deriva de la idea occidental de la persona como propietaria. Como terrateniente. Como aspirante a desarrollar su persona acumulando sobre ella bienes y poderes.

Que, quizás, sea el opuesto de los métodos orientales, dirigidos al desprendimiento y a la anulación del ego, que es considerado una construcción artificial. Curiosamente, lo mismo que quería Cristo, y lo mismo que quería Mahoma, que quizá no fueron sino místicos experimentales que transmitieron sus propios metodos, muy similares a una mezcla de bakhti yoga y hatha yoga.

Veo en los famosos como se desarrolla la expresión máxima del hombre occidental, y en sus escándalos, el callejón sin salida al que lleva nuestra concepción de la persona. Quizá por eso, tienen tal poder de influencia sobre los individuos rasos. Quizás por eso, la gente tiende tanto a identificarse con tal o cual estrella, como reflejos de una entidad capaz de ejecutar sus propias tendencias personales.

Pero la verdad es que no entiendo del todo el sentido de tu pregunta.

Anónimo dijo...

La verdad es que me ha quedado mas claro,pero me faltaba la explicación.
No soy lector de apocalipsis aunque en ello ando,pero ahora me ha quedado mas diáfano el sentido del artículo, y sí, esa sensación que se revela en lo que acaba de comentar, es lo que andaba buscando para entenderlo bien.

Y ha sido revelador...así que somos reflejos de este hombre occidental encarnados en sus estrellas mediatizadas y pauperrimamente
representadas.

Lo del ego enfermizo ..que tema mas interesante,,¿ como se lega a tales deducciones?
¿ el yo se ha de dirigir ?y estos personajes famosos son el último eslabón de lo que ha escrito?
¿ no nos quedan mas metas que alienarnos has ta la extenuación?
Veo desde mi existencia que cada vez es mayor el eljamiento con todo, y a su vez mas clara la sensación de querer desentrañar todas las malicias postmodernas y por lo tanto reales,,pero
¿ es posible un adiestramiento personal ?
muy interesante todo ..solo me salen preguntas

pd: como todo ser humano actual busco respuestas a preguntas insondables en forma de remedios inmediatos, pero que ¨ya¨ se me antojan profundos e inmediatos

Xabibenputa dijo...

No quería decir que seamos reflejos de los famosos, sino que estos son individuos que realizan las pulsiones que el ciudadano medio no puede o no se atreve a satisfacer.

Aunque esto quizás si les dé cierto caracter de role-models, y retroalimenten el proceso. Pero creo que el hecho desencadenante del proceso es que son individuos plenipotentes respecto a sus deseos.

Creo que, salta a la vista, estas satisfacciones son nocivas y alimentan a una criatura enferma y artificial (la propia persona)

Llego a esta conclusión porque los famosos son gente que dispone de llaves para abrir todas las posibilidades de nuestro mundo y de nuestra época, y eso no hace sino convertirlos en fantoches vacíos y egoistas, pueriles e iracundos, necios y negados para la actividad artística en su manera más estricta.

Están enroscados como una serpiente alrededor de una concepción del mundo y de la vida en la que son triunfadores, y esta realidad no es sino la del común de los mortales. Si no, no serían famosos. Nadie que no esté apegado a la realidad tunel de moda es famoso.


Qué hay que hacer, o como entrenar o desprogramar a la persona, no es el tema de este artículo. Y, por mucho que me pusiera, es probable que no diera con ello.

Sin embargo, estoy a favor de cualquier experimento.

el zurdo dijo...

Lo que más empaque da a este intercambio sabroso de impresiones resaltando (como en una novela de Modiano) la interrelación trágica (y necesaria: es eso que nimba de sentido moral a Lecter y su hobby) entre alois y morloks es que se produzca casi simultáneamente a ese Baile de la Rosa promovido por Alberto de Mónaco.
Yo lo hubiese añadido a los programas de mano como el MANE TEKEL PHARES en las paredes del lujoso cenáculo del sátrapa bíblico.

Xabibenputa dijo...

Por favor, díganme ustedes que han visitado el blog de Alaska y Mario.


Ellos, sobre todo él, que me parece un ente vampírico (tanto fisicamente, con su molesta manía de poner morros en las fotos, a lo Sara Montiel, como metafóricamente), han roto la dicotomía rindiéndose a la fama en la vertiente que yo intentaba describir.

El tipo sujeta un libro de Warhol, pero yo creo que no se da cuenta que no ha entendido del todo. No interpone la suficiente distancia entre el objeto de su interés y su propia persona. Y, es más, desea fundirse con la puta lata de sopa y con Alberto de Mónaco.

Todo lo del blog (pelea de zorras marital incluida, por una incómoda mención a la edad de la diva) me ha parecido sombrío. Lo del Baile de la Rosa ha sido un hito.

el zurdo dijo...

LA relación de Alasko (la "o" va por esa cosa transgender que tanto le va y por la grimosa sensación que en alguna gente -yo incluido- produce de manera creciente) con su marida se define por la escena que yo ví con estos ojos que se han de comer las lombricillas aliadas de Grisson:
cuando estábamos en el tanatorium madrileño, a raíz de la defunción de Joe Borsani, entre los asistentes se encontraba la inefable pareja. Alasko, que acababa de sacar un cigarrillo, hizo un ademán entre imperioso (Gloria Swanson) y hastiado (Barbara Hutton), como un amago de fingertip, y su sinuosa consorte, cual Riff Raff (o el Igor de EL JOVENCITO FRANKENSTEIN), acudió presurosa a darle fuego. Conociendo el creciente poderío que va adquiriendo Vaquerizo, esta relación acabará seguramente en una versión cutre de EL SIRVIENTE de Joseph Losey (no sería la primera vez: en las biografías de La Diva, su intimidad con el manager Pito acabó cuando este se dio el piro -tanto del lecho alaskil como del manageo de DINARAMA/FANGORIA- con unos cuantos millones).
Jo, me ha quedado muy hush hush.

Xabibenputa dijo...

Ja, ja, ja, así es como mola!!

Sin conocerles personalmente (aunque su indiscretísimo blog revela mucho más de lo que debe) había recibido esa misma impresión.

Algún día, el chaval se va a rebelar o a extralimitar, porque está claro que está a sacar tajada.

A pesar de que comparto su opinión de que Alaska tiene ultimamente un halo siniestro y chungo, creo que me da pena.

Además se le nota que la influencia del tipo este le resulta perniciosa, aparte de que el tipo este tenga pocas luces. Dice que ella no vive de la nostalgia, pero esta relación que tiene está basada en eso.

Por cierto, ella habló muy bien de ti, en la entrevista con Fedeguico. Dijo que le gustaría volver a verte.

Y creo que Fede sacó el tema muy a propósito.

Sería curioso si pasara.

el zurdo dijo...

Esos alcahueteos ya los intentó Vico en su libro sobre la tríada pegamoide y en aquel texto suyo sobre POP DECO que motivó mis iras.
La verdad, como persona que ha visto nacer a Alaska (esto es, al alter ego público de Olvido que -siguiendo tus reflexiones- hoy la ha devorado por completo) y que la ha apreciado bastante y la ha perdonado mucho durante mucho tiempo y le ha dado cheques en blanco de admiración inmerecida en tantas ocasiones, uno acaba cansándose y ya sólo me queda la grima, el ascopena en todo caso (la pena, a secas, ya quedó también atrás).
Hoy por hoy, me quedo (por hallarles mejor intención y más sentido) con los alcahueteos de Dildo por acercarme a cierta persona que considero bastante más atractiva en todos los aspectos que Alaska. Para más información sobre el particular, mírate este sueño que mandé al DILDODROUM:
http://dildodrome.blogsome.com/2008/03/17/
sonando-con-mi-enemiga-por-el-zurdo/

Xabibenputa dijo...

Pues no tengo NPI quién será su deseada compañía, pero lo que es Alaska, no le afeo la opinión. Me pareció que lo dijo de buen corazón, sin embargo nunca me ha inspirado la tía esta, y entiendo que esté harto de sus cosas.

De todas formas, su relación actual me interesa, más que otras de sus cosas, de la manera morbosa en que hablábamos antes. Hay algo de drama psicológico, no exento de patochada.

Por cierto, he vuelto a ver "La Dolce Vita", ya que estaba con el tema este, y creo que, de alguna manera, no he hecho sino repetirme.

En la película, cuando pasa de la caza de starlettes a la aparición mariana, cuando los objetos de los paparazzis pasan a ser los atrabiliarios padres y abuelos de los niños milagreros, tras haber sido las mencionadas bellas, no es sino lo que pasaba en la revista Pronto, cuando se saltaba de Rafi Camino a los retratos de comunión de los niños muertos, con el palomón de cerámica, y la madre sosteniedolo, vestida igualita que una señora de las películas de Alex de la Iglesia, mirando impávida a la cámara, la permanente recién hecha.